Según una exsuegra que tuve, todos nuestro “comecocos” no son más que “mucho tiempo libre y poca faena” (pues en algunos casos va a tener razón la joia, con lo que me sulfuró en su momento que redujera toda mi crisis a una respuesta así – que yo no digo que toda crisis sea eso, eh? Pero algunas veces una parte de razón sí lleva :s ).
Cierto es que nos quejamos de todo, y eso que tenemos “más que nunca”. Posibilidades, libertades.. Podemos ir de viaje, a conciertos, al cine, leer, quedar con amigos, cocinar, comprar, crear, estudiar, ver el mundo a través de la televisión ;p, incluso ¡liarnos con quién queramos! (o con quién nos deje/se deje :D)..
¿Donde quedaron los tiempos (que yo no vi) en los que..? hasta reunirse a charlar estaba prohibido... o darle un beso a alguien el la calle... o ser mujer y tomar tus propias decisiones (como estudiar o trabajar).. :s
Y aunque aún nos queda mucho para conseguir que se nos reconozca como merecemos, como mujeres también hemos ganado mucho (y lo que nos queda, compañer@s!!)
Pero también entiendo que si nuestros antepasados se hubieran quedado ahí y no hubieran luchado por más, las cosas nunca hubieran “avanzado”.
También es cierto que se gana en un aspecto y se va perdiendo en otro (en mi pueblo ya no hay renacuajos ni acequias de aguas cantarinas.. ¡una gran pérdida!).
Por ende, para que todo siga cambiando, NOS TOCA SEGUIR QUEJANDONOS!! EA!
Pero lo que no tengo tan claro es... ¿es absolutamente necesario sufrir por ello? ¿Es necesaria la susodicha insatisfacción existencial? (Teniendo en cuenta nuestra situación actual) ¿No se podría arreglar con algo de memoria histórica o incluso recordando, por ejemplo, cuando hemos estado peor?
Tendré mis problemillas, pero he tenido verdaderos problemas y aún y todo entonces sabía que hay quién lo pasaba/ha pasado mucho peor. (Lo cual no significa que no sufra..)
.jpg)