miércoles, 22 de abril de 2015

Va por ti P, aunque no lo leas..

Según Yolina, la enfermedad del hombre de este siglo es la insatisfacción existencial (o algo así, como siempre).
Según una exsuegra que tuve, todos nuestro “comecocos” no son más que “mucho tiempo libre y poca faena” (pues en algunos casos va a tener razón la joia, con lo que me sulfuró en su momento que redujera toda mi crisis a una respuesta así – que yo no digo que toda crisis sea eso, eh? Pero algunas veces una parte de razón sí lleva :s ).

Cierto es que nos quejamos de todo, y eso que tenemos “más que nunca”. Posibilidades, libertades.. Podemos ir de viaje, a conciertos, al cine, leer, quedar con amigos, cocinar, comprar, crear, estudiar, ver el mundo a través de la televisión ;p, incluso ¡liarnos con quién queramos! (o con quién nos deje/se deje :D)..
¿Donde quedaron los tiempos (que yo no vi) en los que..? hasta reunirse a charlar estaba prohibido... o darle un beso a alguien el la calle... o ser mujer y tomar tus propias decisiones (como estudiar o trabajar).. :s

Y aunque aún nos queda mucho para conseguir que se nos reconozca como merecemos, como mujeres también hemos ganado mucho (y lo que nos queda, compañer@s!!)

Pero también entiendo que si nuestros antepasados se hubieran quedado ahí y no hubieran luchado por más, las cosas nunca hubieran “avanzado”.
También es cierto que se gana en un aspecto y se va perdiendo en otro (en mi pueblo ya no hay renacuajos ni acequias de aguas cantarinas.. ¡una gran pérdida!).
Por ende, para que todo siga cambiando, NOS TOCA SEGUIR QUEJANDONOS!! EA!

Pero lo que no tengo tan claro es... ¿es absolutamente necesario sufrir por ello? ¿Es necesaria la susodicha insatisfacción existencial? (Teniendo en cuenta nuestra situación actual) ¿No se podría arreglar con algo de memoria histórica o incluso recordando, por ejemplo, cuando hemos estado peor?

Tendré mis problemillas, pero he tenido verdaderos problemas y aún y todo entonces sabía que hay quién lo pasaba/ha pasado mucho peor. (Lo cual no significa que no sufra..)

Fachadas modernas

Así que, evadiéndome las circunstancias que hace unos días me hicieron decidir que dejaba esto o que incluso podría mudarme en un futuro, sin descartar la posibilidad de mudanza, VOY A SEGUIR!! EA!

Creo que a partir de ahora escribiré diferente, porque estoy Fachadas modernas.
No es que, tal y como dice spacedog (que nos abandona, así que id a darle un beso y decirle adiós), sea personajes distintos, es sólo que estoy distinta a como estaba antes. Mis circunstancias han cambiado y yo con ellas ;p


Entre las cosas evidentes de las que Fachadas modernas no quiero hablar (pues ya he dado información más que suficiente y no quiero pensar más en ello) están otras que, aunque no sean tan.. (y no encuentro la palabra, así que lo djo ahí) están empezando a formar parte de mi día a día.. como mi “nueva” casa o mi nueva compañera de trabajo.

Claro que lo que os pueda contar desde esta perspectiva no creo que sea muy “profundo” e incluso pueda llegar a parecer impersonal, pero es que tengo el corazón, tal como diría Sabina, “Cerrado por derribo” ;p

Pero estoy bien. No sé cómo ni porqué, ironías de la vida, estoy bien. Y mejor no darle muchas vueltas.

Hay algo de estos ¿5 días? (qué fuerte, pero ¡qué fuerte!, sólo hace 5 días que me mudé! :O..) que es muy gracioso. Me he llevado muchas sorpresas. Al vivir de nuevo juntas (algún día daré más detalles de “el piso”/”los pisos” sin que os perdáis) he podido ver qué cosas han cambiado y qué sigue como siempre. Los “amores” y “desamores”, las nuevas “adquisiciones”, amistades y enemistades, cambios de chip, nuevas circunstancias.. tanta información que una no puede aburrirse (todo llegará, que de momento es todo relativamente nuevo..).

Hace años, una persona a la que quise mucho me dijo que, dadas mis circunstancias, ya podía ir acostumbrándome a dormir en sofás-cama y habitaciones de invitados de la gente. Que el día que lo asumiera sin hacer un drama de ello me iría mucho mejor.