Creo que a partir de ahora escribiré diferente, porque estoy Fachadas modernas.
No es que, tal y como dice spacedog (que nos abandona, así que id a darle un beso y decirle adiós), sea personajes distintos, es sólo que estoy distinta a como estaba antes. Mis circunstancias han cambiado y yo con ellas ;p
Entre las cosas evidentes de las que Fachadas modernas no quiero hablar (pues ya he dado información más que suficiente y no quiero pensar más en ello) están otras que, aunque no sean tan.. (y no encuentro la palabra, así que lo djo ahí) están empezando a formar parte de mi día a día.. como mi “nueva” casa o mi nueva compañera de trabajo.
Claro que lo que os pueda contar desde esta perspectiva no creo que sea muy “profundo” e incluso pueda llegar a parecer impersonal, pero es que tengo el corazón, tal como diría Sabina, “Cerrado por derribo” ;p
Pero estoy bien. No sé cómo ni porqué, ironías de la vida, estoy bien. Y mejor no darle muchas vueltas.
Hay algo de estos ¿5 días? (qué fuerte, pero ¡qué fuerte!, sólo hace 5 días que me mudé! :O..) que es muy gracioso. Me he llevado muchas sorpresas. Al vivir de nuevo juntas (algún día daré más detalles de “el piso”/”los pisos” sin que os perdáis) he podido ver qué cosas han cambiado y qué sigue como siempre. Los “amores” y “desamores”, las nuevas “adquisiciones”, amistades y enemistades, cambios de chip, nuevas circunstancias.. tanta información que una no puede aburrirse (todo llegará, que de momento es todo relativamente nuevo..).
Hace años, una persona a la que quise mucho me dijo que, dadas mis circunstancias, ya podía ir acostumbrándome a dormir en sofás-cama y habitaciones de invitados de la gente. Que el día que lo asumiera sin hacer un drama de ello me iría mucho mejor.
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